Empecemos por la plaza del Rossío:
La palabra rossio hace referencia a un espacio de propiedad común. El Rossio ha sido desde tiempos medievales el centro neurálgico de la Baixa, la parte baja hacia donde se extendía la ciudad que naciera en la Alfama, en la ladera de la colina. Como tal, fue escenario de revueltas y festejos populares, hacía las veces de plaza de toros y asistió a cruentas ejecuciones en tiempos de la Inquisición, triste función que compartía con la plaza del Comercio.
Rúa Augusta: Es una de las calles con más movimiento. Nos lleva hasta una puerta con un gran arco triunfal neoclásico y desemboca en la imponente Plaza del Comercio, con sus colores dorados.
Plaza del Comercio: En la Praça do Comercio estaba la residencia real a partir del siglo XVI. Después de la reconstrucción posterior al terremoto de 1755, planificada por el Marqués de Pombal, los edificios se dedicaron a ministerios. En el centro de la plaza se ubicó una escultura de José I.De la Plaza del Comercio parten numerosos tranvías y autobuses que recorren la ciudad.
En una de las calles situadas a la derecha de la Rua Augusta está situado el elevador de Santa Justa, un ascensor tradicional de hierro forjado de principios del siglo XX que antes tenía como finalidad conectar la Baixa con el Barrio Alto de la ciudad, pero que hoy es una atracción turística más. Este elevador fue diseñado por Raul Mesnier de Ponsard, un ingeniero nacido en Oporto de padres franceses. Aunque mucha gente cree, equivocadamente, que fue construido por Gustave Eiffel debido a su estilo.
Otro día, más.
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